En toda la zona de los Dolomitas, y por tanto también en la Alta Val Badia, el 90% de la población habla ladino, un idioma arcaico que – como el friulano y el sardo – refleja la latinidad de los tiempos de Diocleciano.
El aislamiento forzado, debido a la naturaleza del lugar y a los acontencimientos históricos, ha distinguido a lo largo de los siglos a la población en los acontecimientos culturales que se han desarrollado en la Italia septentrional. De este modo los Ladinos han desarrollado una cultura propia fundada en una base de agricultura y pastoreo enriquecida de un notable desarrollo de la artesanía para la elaboración de tejidos, hierro y madera.
Son famosas, no solo en Italia sino en todo el mundo, la esculturas de Val Gardena. Tales condiciones de vida han consentido a los Ladinos – no obstante el desarrollo de las estructuras turísticas invernales y estivas- una conservación constante de cantos, música, ritos religiosos, antiguos mitos, fábulas y leyendas.