“Las montañas más bellas del mundo”, lo dicen muchos de los que han estado al menos alguna vez en contacto con estos colosales relieves rocosos.
Respecto a otras montañas: son más claras, más coloridas, más monumentales, casi modeladas arquitectónicamente.
Formadas hace 200 millones de años a partir del mar primordial, hoy se alzan al cielo hasta 3000 m. Su nombre deriva de Déodat de Dolomieu (1750-1801) que delimitó y definió su peculiar composición rocosa. Ahora son candidatas a convertirse en patrimonio mundial de la UNESCO.
Una escenografía para los deportes invernales que no puede ser más sugerente...